“Un regalo de Reyes en el Pleno”, artículo de Domingo Benito

Publicado en www.dominbenito.com El pasado 5 de enero tuvo lugar el pleno ordinario del mes de diciembre. En su día solicitamos que fuera adelantado a aquel en el que hubo […]

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El pasado 5 de enero tuvo lugar el pleno ordinario del mes de diciembre. En su día solicitamos que fuera adelantado a aquel en el que hubo el debate sobre las ordenanzas fiscales, pero no hubo acuerdo.

Uno de los hechos destacados ha sido  nada más y nada menos que la intención del equipo de gobierno de comenzar la discusión sobre una de las propuestas que nuestro grupo municipal ha realizado a través de una moción. Es la referida a que exista una regulación nacional o regional sobre los salarios y retribuciones que han de cobrar los cargos públicos municipales. Se discutirá en una Junta de Portavoces la redacción consensuada de la moción.

En principio podría parecer que el equipo de gobierno da su brazo a torcer y comienza a tener en cuenta aquellas cosas que propone la oposición. Y si bien este hecho podría abrir una vía para democratizar los órganos de gobierno del Ayuntamiento y permitir que los grupos de oposición presentemos nuestras alternativas y éstas sean discutidas y votadas, da la sensación de que nos encontramos en un escenario cualitativamente distinto.

En primer lugar, que lo noticiable sea que una propuesta de la oposición va a discutirse refleja de forma cristalina el carácter antidemocrático de los procedimientos que se vienen observando en el salón de Plenos. Es inaceptable que de las 9 mociones que hasta la fecha ha presentado IU (8 por el procedimiento de urgencia) únicamente se vaya a discutir una.

Lo normal en las instituciones democráticas es que se discutan y voten las diferentes propuestas, tanto las del equipo que logra sumar la mayoría como la de los grupos minoritarios. Porque lo que estamos viviendo pleno a pleno no es que haya una negativa a aprobar las mociones y propuestas que, en relación con diferentes áreas de gobierno, vienen presentando los grupos de la oposición. Lo que estamos observando es la negativa al propio debate de las mismas. Un veto sistemático de su tramitación que refleja la indefensión de unos concejales que han de regirse por un Reglamento Municipal que data del año 1986, absolutamente desfasado y cuya modificación no parece estar en la agenda del equipo de gobierno.

El equipo de gobierno del Partido Popular convierte en excepcional lo que debería ser normal, y a la vez convierte en normal aquello que debería ser excepcional. Lo normal en democracia es que cada grupo político exponga sus propuestas y enriquezca con ellas los órganos de decisión. Lo normal es que ese debate permita a los ciudadanos visualizar las diferentes ideas así como favorecer el espíritu de la enmienda y la transacción, abriendo posibilidades a acuerdos de consenso en algunos casos. Lo excepcional debería ser que una minoría de esas propuestas no pasen a debatirse por cuestiones de forma o porque se considere que no son aptas para pasar al órgano correspondiente.

La realidad es que de las 9 mociones que el grupo municipal de Izquierda Unida ha presentado desde el inicio de la legislatura, únicamente se debatirá una en un órgano. Y se discute porque el Partido Popular estaría dispuesto a llegar a un acuerdo al respecto. El Partido Popular demuestra que si no está de acuerdo con el fondo de la cuestión no permitirá que esos asuntos sean discutidos. Pero esta actitud es absolutamente antidemocrática. No se trata de que voten en contra de aquellas cuestiones con las que no están de acuerdo, que es lo lógico, sino que ni siquiera permiten su tramitación y su debate. En el salón de plenos del Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo no se pueden debatir mociones sobre participación ciudadana, educación pública, creación de bolsas de trabajo, transparencia, movilidad, ayuda al desarrollo o desahucios. No se pueden discutir propuestas (que requieran una votación) con las que el PP no esté de acuerdo.

Más que ver un cambio de ciclo en este sentido, parece que el Partido Popular intenta darnos una suerte de aguinaldo entendiendo que la tramitación de una propuesta es algo así como un regalo de reyes. Ese caramelo que es en definitiva envenenado porque intenta legitimar un procedimiento que se burla sistemáticamente de la oposición y que vulnera la pluralidad política.

Frente a eso, el verdadero regalo de Reyes se lo llevan todos los mirobrigenses y en particular aquellos que viven en la zona de “El Puente”. Para todos, una subida del IBI del 10% que pone a Javier Iglesias en un brete, pues le obliga a defender algo que aborreció durante el debate de las ordenanzas fiscales, procurando no condenarlo abiertamente.

Para “El Puente”, algo ya esperado. Pregunté a la concejala delegada de Servicios Sociales qué pasaría con el centro a partir del lunes, día 9. La resolución de Alcaldía por la que se adjudicaba  ese servicio a la empresa que actualmente lo gestiona (Macoke) dice claramente que el contrato duraría desde el día 10 de Agosto hasta el 9 de enero y “sin posibilidad alguna de prórroga”. Sorprendentemente la concejala contestó diciendo que se convocaría una comisión para dar cuenta del asunto pero esa comisión se va a celebrar necesariamente cuando el centro ya esté cerrado. Además, por el tono de la contestación podemos entender que se cerrará y tiene pocos visos de continuar utilizándose. ¿Cuánto dinero habremos enterrado allí? Preguntaremos.